| <<Fummun vendidi>>
(vendía humo). La frase no es mía. Es de Noah Gordon y la pone en
labios de uno de los personajes de su novela "El médico" llamado
Barber. Éste personaje es un cirujano barbero que alecciona a su
díscipulo sobre como ganarse la vida practicando la medicina y vendiendo
la "panacea universal", un remedio para la cura de todas las enfermedades
hecho a base de hidromiel y salitre y vendido a precio de oro.
La cita y la reflexión vienen a cuento de algo que
leía ésta mañana según venía en el metro en el recién traducido
libro "Usabilidad de páginas de inicio: Análisis de 50 sitios web"
de Jakob Nielsen y Marie Tahir (Prentice Hall: Madrid, 2002). En
la introducción Nielsen y Tahir comentan: "Normalmente cobramos
10.000 dólares por la revisión de una página web. Sabiendo que muchas
empresas no se pueden permitir estos servicios de consultoría, hemos
decidido compartir nuestros conocimientos en este libro".
Dejando de lado los comentarios que podrían realizarse
sobre la generosidad de estos autores que deciden compartir sus
conocimientos con los demás hay algo que me parece realmente increible:
¿Cómo una empresa de consultoría puede cobrar 10.000 dolares por
la consulta de usabilidad de UNA PÁGINA de inicio?. ¿Realmente tiene
tanto valor? ¿A partir de qué volumen de negocio le interesa a una
empresa pagar ésta cantidad de dinero por mejorar su "tarjeta de
presentación" (estoy pensando concretamente en Amazon o IBM)?
Una de las cosas que más me preocupa de la AI y la Usabilidad es
hasta qué punto son "disciplinas" (nótense las comillas) válidas
y necesarias. ¿Estamos vendiendo humo?
¿Cómo, portales de Internet que valen millones
de dólares no cuidan y miman al máximo su principal modelo de negocio,
su propio portal?
¿Cuáles son, y cómo se pueden medir los costes que supone el rediseño
de una homepage o de una sede? ¿Es cierto que se puede medir la
usabilidad de una sede? ¿Cómo se pueden cuantificar los beneficios?
¿Es posible hacerlo o la AI es tan sólo una divagación que nos estamos
montando los apasionados por estos temas?.
Morville ya reflexionaba sobre el particular hace cinco años
http://www.webreview.com/1997/08_08/strategists/08_08_97_2.shtml
"We've been writing the Web Architect column for almost two years.
In that time, we've dedicated ourselves to defining information
architecture, explaining how it can be done right, and publicly
exposing and berating those who do it wrong.
However, we've never seriously tried to explain
the value of information
architecture. Why should corporations care about doing it right?
What is the return on investment? What's the bottom line?
There's a very good reason why we have avoided this topic so assiduously.
You never heard this from me, but we don't know the answers. We
don't have a formula for computing return on information architecture."
En su columna citaba a Nielsen quien había propuesto
una fórmula para medir el ahorro que podría tener para una empresa
como Sun el rediseño de su web conforme a unas directrices de usabilidad:
"the number of staff at Sun x the average salary of Sun employees
x the average number of pages and sites visited per day per person
x several seconds of confusion each visit due to differing navigation
options = the cost of not implementing a cohesive information architecture".
Múltiples autores han propuesto y ejecutado estudios
sobre en los que se han llevado a cabo intentos para cuantificar
los beneficios de la AI y la usabilidad. Un interesante artículo
al respecto:
Marcos F. Sanz, Enrique J. Gómez, Francisco del Pozo. Coste y beneficio
de la ingeniería de "usabilidad" en http://www.tid.es/presencia/boletin/bolet10/art007.htm
Éste es uno de los aspectos fundamentales en los cuales se tendría
que dar una seria investigación. Establecer un conjunto de PARÁMETROS
E INDICADORES OBJETIVOS, que no basados en percepciones personales
y sujetas al gusto de cada uno, que permitiesen evaluar y cuantificar
la AI de una sede web. Sólamente así podremos librarnos de esa sensación
insustancial y esa mezcla de misticismo, pasión, fe, creatividad,
fascinación por las nuevas tecnologías, etc... que tenemos cuando
llevamos a cabo el diseño de una web. Hagamos algo más que vender
una panacea universal.
Como comentaba un amigo, sobre una página web todo
el mundo tiene una opinión, hasta el cocinero. Hagamos que esta
disciplina y nuestro trabajo adquiera un sentido plenamente justificable
y que lo podamos demostrar con algo más que pasión e ilusión. Las
bases se están poniendo, hace falta ampliar los estudios. A mi juicio
un interesantísimo y casi virgen campo de investigación.
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