Página inicial de Imaginas Página inicial de Imaginas
 
 
     
arquitectura de la información
 
columnas > Internet y las bibliotecas públicas
     
  pero qué es...  
  galería de diseño  
  columnas  
  bibliografía  
  esquemas y figuras  
     
     
     
     
     
     
     
 

A raíz de una interesante discusión en la lista Iwetel de Documentación acerca de la necesidad o no de prestar servicio de Internet en las bibliotecas públicas españolas, y de si son las bibliotecas quienes con la selección de sus materiales imponen el tipo de ocio que se oferta a los ciudadanos realizaba la siguiente reflexión:

"Mi punto de vista personal sobre el tema. El Manifiesto de la UNESCO del 94 define la biblioteca pública como centro local de información que proporciona acceso a todas las clases de conocimientos e información. Otras muchas definiciones (ALA, Ley del Patrimonio Histórico, etc) inciden en la función del ocio y recreo de los usuarios como básica de las bibliotecas. No creo que sea la biblioteca quien imponga el tipo de ocio de los ciudadanos, más bien es a la inversa --> son los propios ciudadanos quienes definen cómo la biblioteca dará cumplimiento a esa función de ocio y recreación, determinando, entre otras cosas, tanto la política de adquisiciones de materiales librarios y no librarios, como, a nivel estratégico las directrices políticas de la organización en cuanto a las actividades culturales, formativas y educativas (no estoy refiriéndome a una biblioteca única sino a un sistema de bibliotecas).

Las bibliotecas son organismos permeables y están mediatizadas por su entorno, lo que no excluye la necesidad de que cumplan su papel social y educativo para transformar el mismo ofreciendo la posibilidad de "acceder a TODOS LOS TIPOS DE CONOCIMIENTO E INFORMACIÓN".

Ahora la parte crítica (siempre constructiva por supuesto) del asunto:

Nuestro "Reglamento de BPE y del Sistema Español de Bibliotecas" en su art. 19 establece como servicios básicos AL MENOS:

  1. Lectura en sala, incluyendo sección infantil y sala de publicaciones periódicas.
  2. Préstamo individual, colectivo e interbibliotecario.
  3. Información bibliográfica.

En 1990 Berners Lee pone en funcionamiento el primer servidor Web. Puede considerarse que la World Wide Web no se convierte en un medio de masas hasta el año 1995. A partir de este año se dan dos aspectos fundamentales que lo posibilitan. El primero es que el hardware disponible (los PCs) comienzan a ser lo suficientemente potentes como para soportar sistemas operativos basados en interfaces gráficas (excepción hecha de los Mac, por supuesto). Por otro lado la evolución del software y concretamente el lanzamiento de Windows 95 facilita enormemente la conexión a Internet junto a la aparición del navegador Explorer y el anterior de Netscape. Ello cambia la forma de interacción con la Web y su finalidad. De medio de información exclusivo para el ámbito académico y privado, a medio de masas, de medio de difusión científica a mercado económico y, sobre todo, medio social de divulgación e información.

En el caso concreto de España han pasado 26 años desde que se diera el Reglamento de las BPE (año 1989). Dado que la World Wide Web aparece en 1990 y se populariza a mediados de la década difícilmente podía recogerse el mismo como servicio básico en aquel entonces. No obstante, hoy en día, el servicio de Internet en las bibliotecas debería ser UN SERVICIO BÁSICO, ESENCIAL E INEXCUSABLE DE CUALQUIER BIBLIOTECA PÚBLICA precisamente para dar cumplimiento, una vez más, a la POSIBILIDAD DE ACCESO de todos los tipos de conocimientos e información (antes ponía el acento en la información y el conocimiento, ahora en el acceso) por parte de los ciudadanos. Quizá debería recogerse como tal en la próxima revisión (que creo va siendo necesaria) de dicho reglamento. Por otro lado, las posibilidades que conlleva la Red para las bibliotecas son potencialmente enormes y hasta ahora, pienso, ha sido un recurso clave infrautilizado. Cabe preguntarse precisamente por qué se han creado estos centros paralelos del conocimiento por parte de los Ayuntamientos a los que alude Oscar, para educar sobre la Red. Quizá sea una asignatura pendiente de las bibliotecas asemejarse a ellos. En las universitarias se ha introducido con fuerza el concepto de CRAI --> Centros de Recursos para el aprendizaje. Puede que las públicas tuvieran que tomar buena nota de ello y abrirse a un debate profundo sobre la necesidad de redefinir el concepto de biblioteca en base al impacto de las nuevas tecnologías.

Es hora de que las bibliotecas vayan más allá tanto de sus limitaciones físicas y espaciales (sus muros) como temporales. Tenemos los medios y las herramientas, la World Wide Web y los ordenadores y creo que la idea de "biblioteca digital" debería ser algo más que papel escrito.

Algunos servicios que podrían ofertarse en la red:

  • Portales corporativos de los sistemas de bibliotecas, a nivel nacional veáse el proyecto http://internetenlasbibliotecas.red.es/, autonómico y regional. Coordinación y compartición de recursos y sinergias. Experiencias muy interesantes en este sentido son por ejemplo la de "Pregunte: las bibliotecas responden" del Ministerio de Cultura y Deportes http://www.pregunte.org/pregunte/pub01.shtml - Adquisición, gestión e intercambio de recursos electrónicos (monografías y publicaciones periódicas en digital, todo tipo de publicaciones oficiales, guías culturales y de servicios en digital, etc).
  • Personalización del portal y de los servicios para el ciudadano. Darle la posibilidad al ciudadano de que configure SU propio portal a medida con noticias, boletines de alerta, DSI, información sobre actividades culturales y eventos, etc, etc. Algo similar a lo que ha empezado a realizar la Comunidad de Madrid -- > "Mi madrid.org"
  • Transformación de los OPACs. Me encanta el proceso de interacción ideal que describe Hilario Hernández en el último número de "Educación y biblioteca" Algunas tendencias en el desarrollo de las colecciones de las bibliotecas":
"El flujo ideal de una consulta podría ser el siguiente: empezar consultando un catálogo; una vez localizada una revista, poder ir directamente -con un clic- al artículo que interesa; de una de las citas bibliográficas de ese artículo poder saltar -con otro clic- a una base de datos que la referencie y que resuma su contenido. En esta base de datos poder buscar otras citas relacionadas y, desde aquella que resulte de interés, saltar al texto completo o (si la biblioteca no está suscrita) al formulario para pedir el artículo en préstamo interbibliotecario. Y así sucesivamente."
  • Es sólo un ejemplo de cómo se podría rediseñar la interacción de las búsquedas en un OPAC.
  • Por otro lado, tenemos muchísimo que aprender de las librerias comerciales y empresas privadas (veáse el web de La Casa del Libro) o ¡¡de la propia Amazon!! a la hora de implementar las interfaces de los nuevos OPACs. Desde sugerencias de libros cruzados a la hora de realizar búsquedas, pasando por vaciados a texto completo de los libros (iniciativas de Amazon), análisis y procesamiento automático de los mismos, elaboración de estadísticas de lectura a los propios usuarios (se les podría ofrecer una pantalla con la media de libros leidos al año, el listado de títulos, resúmenes, reseñas críticas de los mismos, posibilitar la opción de que los lectores de la biblioteca pudieran añadir sus propios comentarios o posts a las fichas bibliográficas --> ¿produciríamos repertorios bibliográficos críticos a partir de los OPACs ;-) ? títulos, películas y materiales audiovisuales más demandados, servicios de reserva de libros, solicitud de desideratas en línea, foros de temas de actualidad, listas de correos y news, charlas periódicas en línea con autores y un larguísimo etc.
  • Acceso a recursos electrónicos a texto parcial o completo, navegación por clasificaciones temáticas, etc, etc, etc.

El concepto de biblioteca digital va mucho más allá que el de mero "repositorio de recursos electrónicos". Las NNTT posibilitan una evolución radical de las bibliotecas.

Lo que se necesita, por supuesto, es mucha inversión y desarrollo por parte de las administraciones estatales y autónomas y la creación de equipos de bibliotecarios digitales específicamente dedicados a la producción, promoción y mantenimiento de los portales. Internet es el mejor recurso con el que contamos para dar cumplimiento a la definición de biblioteca de la UNESCO. Ofrecer su acceso en las bibliotecas públicas (edificios y bibliobuses) significa contar con una red de oasis de acceso a la información y conocimiento para el ciudadano, rompiendo las brechas digitales (incluidos/exluidos en y de la Sociedad de la Información) y su presencia digital a través de la Web significa dar servicio más allá de sus muros.

¿Una utopía o comienzo de una realidad en esta última década?

El debate está abierto.

 

 
     
Volver arriba de la página
Pie de página
© Francisco Tosete Herranz 2003, Madrid, Spain. tosete@imaginas.net No se permite la reproducción y/o difusión de los contenidos de esta sede web sin consentimiento explícito del autor. http://www.imaginas.net